13/09/14. Un “Marco” incomparable

foto de grupo solidaridad

Nos volvimos a dar cita el sábado, 13 de septiembre, para hacer una de nuestras caminatas. Las manías del Jefe son muchas y en este caso le dio por repetir paso por paso la caminata que había realizado 2 días antes cuando se ofreció junto con Paco Botello a ser guía de un grupo de amigos y usuarios del Comedor de Manos Solidarias de Isla Cristina. Quiso “plomillear la ruta” para incluirla en nuestro repertorio.

Son las 7 de la tarde, arrancamos desde Portela Alta.
Son las 7 de la tarde, arrancamos desde Portela Alta.

Menos de 30 minutos echamos desde el bar del Carrasco (junto al puente de Isla Cristina) hasta la aldeita de Portela Alta. Diez plomilleros consagrados y un novato (Tony Riego) arrancábamos a andar a las 7 de la tarde.

La primer parte de 3 kilómetros consistió en salir de Portela por la misma carretera por la que habíamos llegado para inmediatamente torcer a la derecha por un camino de tierra (fue el tramo inédito de la jornada) que nos dejó de nuevo en una estrecha pero cuidada carretera que nos condujo hasta la aldeita de Choça Queimada.

"¿alguién quiere pimentitos?"
“¿alguién quiere pimentitos?”

Allí paramos un momento para que unos se refrescaran las cabezas en los grifos públicos mientras que el jefe fisgoneaba un corral donde afloraba una mata con unos pimentitos rojos muy pequeños. El dueño del corral se le acercó y recolectó unos pocos para que se los llevara, “proba, proba” le dijo el campesino al Jefe, y el Jefe los probó teniendo que salir corriendo a la fuente para refrescar su boca, ¡¡eran pimientos chile!!

En fin, primera anécdota del día, abandonamos la aldea dirección norte y empezamos el tramo más agradecido del recorrido y, probablemente, uno de los más bonitos que se pueden realizar por todas las zonas que pateamos.

Tras subir una pequeña cuesta vimos aparecer a lo lejos el embalse del Odeleite recortado por las montañas y a partir de ahí el pantano vuelve a desaparecer de nuestra vista mientras empezamos a transitar por un zigzagueante sendero salpimentado de cipreses, eucaliptos, pinos y todo tipo de vegetación.

De pronto, tras acertar en varios cruces, el embalse vuelve a aparecer junto a nosotros y empezamos a caminar en paralelo a su orilla.Es el momento de las fotos.

DSC_3199

Al fondo está Casa Branca, parece ucha distancia pero no es más que medio kilómetro.
Al fondo está Casa Branca, parece mucha distancia pero no es más que medio kilómetro.

Tras medio kilómetro disfrutando de sus vistas giramos en un cruce, tomamos dirección sur, subimos un repecho y enfilamos el camino que nos llevó a Casa Branca a la que se llega tras pasar entre unos altos eucaliptos y esquivar las jaras que infestan una antigua vereda abandonada de entrada a la aldeita y que transita junto a un muro de pizarras.

Ya en Casa Branca, llevando recorridos 6 de los 9 kilómetros de la jornada, volvimos a reagruparnos aprovechando para beber, comer y aliviar. Un pequeña pausa de 15 minutos antes de volver a ponernos en marcha que la tarde se agotaba y queríamos aprovechar los últimos rayos de luz.

Salimos de Casa Branca atajando por un paso junto a una tapia linde de un huerto familar, recorrimos otro sinuoso camino donde se nos coló un inesperado huésped que se hizo amigo de Paco Botello, un insecto palo que se plantó en su mochila. Tras hacerle todas las fotos oportunas terminamos el descenso alcanzando una losa de cemento que asfalta el cauce de un riachuelo, seco en esta ocasión, y que estaba a los pies de la primera de las cinco cuestas de la que consta el kilómetro más duro de la jornada. Poco a poco empezamos a escalar cada rampa, el grupo en este caso siempre se disgrega por los diferentes ritmos que cada uno puede llevar.

La primera rampa, de otras tantas.
La primera rampa, de otras tantas.
Y otra rampita más.
Y otra rampita más.

La noche nos cogió en ese tramo, de vez en cuando descansábamos y mirábamos atrás para ver cuánto habíamos subido y divisar las preciosas vistas del pantano al fondo con las luces de la presa o las luces de la aldeita de Casa Branca.

En fin, poco a poco, llegamos todos a la carretera que marca en punto y final de la cuesta y a partir de ahí en ligero descenso tras atravesar las casitas y chalets de Portela Alta de Cima llegamos a las inmediaciones de Portela Alta de Baixo, nos paramos en su fuente noria y con las risas flojas de Cinta y Marimendo entramos en el pueblo volviéndonos a encontrar con nuestros coches.

La ruta había concluido, casi 9 kilómetros en menos de 2 horas y media.

Últimas caladas en Azinhal.
Últimas caladas en Azinhal.

Como era muy temprano, las 9 y media de la noche, y en Portela no hay bares montamos en los coches y nos dirigimos a la localidad vecina de Azinhal donde en Casa de Pasto Ribeiros nos sentamos ocupando toda su terraza mientras pedíamos las Sagres oportunas y terminábamos con nuestros bocatas.

Hablamos de todo, de san Cristóbal Patrón de los conductores, de Perlita de Huelva, de  Marco y de su mono Amedio. ¿qué tienen que ver una cosa con la otra? Descúbranlo  viviendo “un plomillazo”.

Más fotos:

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.862636787087489&type=1

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.862097527141415&type=1

Y aquí la ruta en wikiloc por si os animáis a hacerla:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7786230

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