Caminata de empresa con pitisco de Navidad

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Cambiar las rutinas, andar caminos nuevos y convivir es lo que nos propusimos “los del plomillazo” el pasado domingo, 22 de Diciembre, como pistoletazo a este tiempo de celebraciones queridas y forzadas.

Quedamos a las 9 y media de la mañana en el Balandro donde empezaríamos y acabaríamos nuestra caminata. Fuimos apareciendo con el soniquete de los niños de San Ildefonso como banda sonora mientras pedíamos nuestros cafés y nuestras tostadas. Cuando a las 10 de la mañana dimos el toque de salida éramos un total de veinte de plomilleros; veteranos, esporádicos, recientes y como casi siempre, algunos novatos. Buen humor y a andar.

 

El grupo entero posa en el monumento al marinero.
El grupo entero posa en el monumento al marinero.

Salimos en dirección al Puerto deportivo de Isla Cristina y torcimos para buscar el monumento del marinero donde alguien lanzó la idea de hacernos una foto de grupo. La idea era buena pero nos faltaba uno de los fotógrafos oficiales del plomillazo así que el Cielo nos envió a Paco Botello que se incorporó a nuestra marcha cuando ya íbamos por el colegio Reina María Cristina. Paco llegó tarde porque había pasado una noche de comida de empresa, no obstante, se levantó como pudo y cumplió su promesa de acompañarnos ese día.

Avanzamos por las calles del centro del pueblo buscando la salida por el puente, el día estaba estupendo, poco frío y un cielo azul nos acompañaron toda la caminata. Otro detalle que había que tener en cuenta era la marea ya que tras avanzar por la carretera de la bardilla del Pozo del Camino debíamos desviarnos por Biomaris para hacer un recorrido a través de las salinas en busca de la véa verde litoral. La marea estaba muy baja por lo que sería más accesible el tránsito por dicho laberinto de estrechos diques forrados de zaperas.

Atravesando las marismas.
Atravesando las marismas.

El camino correcto solo lo conocía el jefe y un reducido grupo de personas como Auxi y Antonio Biedma quienes habían repetido ese tramo este pasado verano, no obstante fueron varias las equivocaciones en busca del primer punto de referencia que suponía el puente podrido que atraviesa unos de los tantos caños de la marisma. Tras algunas rectificaciones llegamos a él.

Cruzando el puente turbulento sobre aguas tranquilas.
Cruzando el puente turbulento sobre aguas tranquilas.

El grupo lo fue cruzando en fila india pisando sobre unos tableros de aglomerado colocados recientemente con los que han logrado fijar los inestables tablones del puente. El problema es que dichos tableros tienen la capa de melamina que resbala de lo lindo. En fin, se cruzó como se pudo y nos dispusimos  a enlazar con la vía verde que nos llevaría hasta La Redondela.

Tras avanzar y retroceder entre varios diques empezamos a acercarnos a la vía verde aunque llegar a ella no era tan fácil por el  parapeto de “estuneras” que impedía el paso de un lado a otro. En este aspecto fue Auxi quien encontró el camino más sencillo para cruzarlo mientras el resto del grupo seguía los pasos de Paco Botello quien se complicaba la vida campo a través por un terreno desbrozado donde las tuneras botaban por doquier. Había que caminar con mucho cuidado porque podías pisar una sin darte cuenta. Tras andar un trecho buscando el hueco por donde pasar a la vía verde este apareció y nos volvimos a reagrupar.

Paradita en el merendero de La Redondela
Paradita en el merendero de La Redondela

Ahora tocaba seguir por la vía verde, antiguo trazado del ferrocarril entre Huelva y Ayamonte, en dirección a La Redondela. Como el camino es liso y no tiene pérdida cada uno avanzó a su ritmo  lo que hizo que el grupo se estirara mucho y más cuando nos percatamos de que algunos plomilleros se habían quedado muy atrás. Los esperamos y cuando aparecieron nos comentaron que habían tenido que parar un buen rato porque a uno de ellos, en concreto a Juan Pin, se le habían clavado sin darse cuenta unas pequeñas púas de higo tuna y habían estado intentando quitarlas ya que habían traspasado su ropa y se le estaban clavando en la pierna.

Nada grave pero sí muy molesto, así que seguimos nuestro camino parando al siguiente kilómetro en el merendero de la antigua estación de La Redondela para que Juan pudiera quitarse más pinchos mientras el resto bebía algo de agua.

Desde ahí torcimos a la derecha y entramos en las calles de la pedanía isleña, cruzamos su plaza del concejo y entramos el la brasería La Esperanza para tomarnos las cervecitas de rigor.

Era mediodía, el bar estaba recién abierto y nos sentamos unos en el patio de dicho establecimiento donde se estaba de lujo. Otros plomilleros decidieron quedarse fuera sentado en el alto bordillo de la acera. A esa hora ya sabíamos que seguíamos siendo tan pobres como cuando salimos pero que al menos un pellizco de la lotería había caído en nuestro pueblo. Tras media horita de conversación, relax y algún aperitivo que otro volvimos a ponernos en marcha para acometer la segunda parte de la caminata.

Día de playa un 22 de diciembre.
Día de playa un 22 de diciembre.

Por la carretera avanzamos en dirección a la playa de La Redondela desde donde iríamos hasta la Casita Azul aprovechando la ancha franja de arena mojada que ofrece la marea baja. Es una delicia avanzar bajo el sol y con el manso rumor de las olas en un día perfecto y tranquilo.

Al llegar a la Casita Azul nos desviamos para coger la Senda del Camaleón por la pista de hormigón que transita entre los pinares de nuestra localidad, así hasta llegar a la playa central en cuyas escalinatas nos hicimos la foto que encabeza esta crónica.

Son las 2 de la tarde, ya hay hambre y buscamos el pitisco.
Son las 2 de la tarde, ya hay hambre y buscamos el pitisco.

Hacía calor, eran las dos de la tarde y el hambre hacía acto de presencia en nuestros estómagos, así que más aliviados de ropa metimos el turbo por el camino de madera del paseo marítimo y enfilamos el Bar Balandro donde  teníamos información de que el pitisco de Navidad ya estaba servido en las mesas a la espera de nuestra llegada.

Y es que antes de salir todos habíamos traído algún plato para compartir al final de la ruta en un “pitisco navideño” al que se unirían tod@s aquell@s plomiller@s que por un motivo u otro no pudieron participar de la caminata. Aparte de todo habíamos puesto 2€ cada uno para sufragar parte del décimo de lotería que compartíamos e invitar a los participantes de la próxima San Silvestre Isleña del 31 de diciembre. Se recaudaron 54 euros y ya están todos distribuidos.

Pasadas las 2 y media de la tarde llegamos al Balandro donde nos saludamos ya con una cervecita en la mano. Nos distribuimos por las mesas y empezamos una comida tranquila y animada que duró hasta las 6 de la tarde.

Una forma distinta y low-cost de empezar esta ginkana de compromisos en los que se han convertido las navidades.

Manuel, se estrenó el día justo. Al igual que la pandi familiar de Isa.
Manuel, se estrenó el día justo. Al igual que la pandi familiar de Isa.
Una mujer guapa os desea Feliz Navidad.
Una mujer guapa os desea Feliz Navidad.

Aquí tenéis más fotos.

https://www.facebook.com/paco.botello.3/media_set?set=a.573563099387278.1073741853.100002007785719&type=1

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.710436925640810&type=1

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.710449872306182&type=1

y el endomondo del Jefe.

http://www.endomondo.com/workouts/278668702?country=es&lang=en&measure=metric&o=course&fb_source=708

Felices Fiestas.

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