Tercer entrenamiento de resistencia

ruta traino con info total

Primera Vuelta al Beliche por carretera.

Aunque sea una ruta de entrenamiento de esas que algunos locos hacemos entre semana todas tienen una historia detrás. 
El pasado jueves, 26 de Septiembre nos juntamos tres plomilleros; Antonio Cárdenas, Agustín Pérez y Pedro Rodríguez para hacernos una caminata de casi 40 kilómetros por el entorno del pantano de Beliche. Ya sabéis que estas cosas las hacemos para ponernos en forma de cara a las “plomilladas” del otoño (Aracena, Cachopo, Pomarao, etc…). Pues bien, siendo las 6 en punto de la madrugada el jefe montó en su coche, recogió a Agustín en la puerta de su casa y se dispusieron a buscar a Pedro Rodriguez que solo una hora antes había terminado su jornada laboral en el bingo. Sí, lo han leido bien, Pedro se apuntó a la caminata sin haber dormido esa noche. Nos estaba esperando en el portal de su casa cuando paramos el coche junto a la iglesia de las palmeras.
Tiramos directamente hasta Junqueira, localidad que suele ser junto de partida de nuestros entrenamientos al estar muy cerca de la frontera, se llega rápido y se vuelve mejor. Aparcamos dos veces, pues el jefe se equivocó de terraplén y esa confusión de sitio hizo que nos perdiéramos un poco buscando la salida de Junqueira en busca de la carretera que conduce a Beliche. Siendo las 6 horas y 36 minutos dimos por comenzado el entrenamiento una vez encontramos el camino correcto.

SAMSUNGTodo alquitrán

La caminata que preparó el jefe tenía en principio una longitud de 39 kilómetros siendo el  80% del recorrido por carretera. Se trataba de superar en distancia al anterior entrenamiento y seguir trabajando la velocidad. Con la noche encima y una temperatura muy agradable avanzamos en dirección al embalse del Beliche que alcanzamos a los 55 minutos, en principio íbamos a hacer una pequeña parada allí pero nos encontrábamos tan bien que seguimos adelante subiendo una rampa que nos llevaba a la altura de Vale de Andreu, dejamos su torre cilíndrica a la izquierda y seguimos por carretera en dirección a Tanoeiro cogiendo por el sendero que circunda al embalse y que forma parte también de nuestra ruta a Cachopo, este fue el único tramo de tierra de toda la caminata. Cuando llegamos a Tanoeiro, en el kilómetro 9,5 ya había amanecido. Paramos en la marquesina de autobús que hay en la entrada del pueblo para reponer líquidos y tomar alguna fruta. No echamos ni 5 minutos, estábamos tan bien que no queríamos enfriarnos, además queríamos aprovechar al máximo las horas de poco calor. Arrancamos enseguida carretera arriba en busca de Corte de Gago, próxima etapa.
Vimos que aunque el cielo de noche había estado despejado el día había amanecido nublado con un viento y temperatura que no dejamos de agradecer. Cientos de veces comentamos eso de “así da gloria andar” y es que teníamos en la memoria el calor pasado durante las caminatas de este verano y más recientemente la última ruta del domingo, 22 de septiembre.
En nuestro itinerario pasamos por la aldea de Alcarías Grandes, un lujazo. Es una aldeita semidespoblada con muchas viviendas de las que cuelgan el número de una inmobiliaria. Está una colina con vistas al lago de Beliche justo encima de una especie de embarcadero con tiendas de campaña indias, “tipis”, que tantas veces hemos visto de lejos y que tanto insistió por visitar nuestra plomillera Rocio Navarro. Sin pausa seguimos hasta Corte de Gago (km. 14) donde otra vez en la marquesina de la parada de autobuses paramos para beber y comer, nada, seis minutos a lo sumo. Arrancamos por una carretera cuesta abajo que nos llevaba al puente de la ribera del Beliche.

SAMSUNGLa ribera del Beliche marca el ecuador de la caminata.

Llegamos a este punto (km. 16) cuando habían pasado justo 3 horas desde que empezamos a andar. Se trata de un puente que es el punto de inflexión de la mayor bajada y subida de la ruta. Cuando de lejos vimos la larga y fuerte pendiente ascendente por carretera sentimos que sudores frios brotaban bajo nuestros sudores calientes. En ese puente nos hicimos las únicas fotos de la caminata.  Sabiendo que la mejor cualidad para subir una larga cuesta es la tranquilidad y el coger bien aire empezamos a subir la carretera. Se nos hizo dura pero no paramos en ningún momento, mantuvimos un buen ritmo y en 20 minutos ya estaba nuestro amigo Agustín gritando eso de “¡¡Soy el rey del Mundo!!” estábamos pletóricos así que seguimos sin pausa por la carretera Alta Mora-Azinhal en dirección a Odeleite. Pasamos por Brenhosa donde nos apropiamos de unas cuantas granadas y al llegar a Quebradas empezamos a notar una fina lluvia en nuestra cara por lo que aprovechamos para descansar en otra parada de autobús y repetir el protocolo de hidratación y alimentación. Breve pausa otra vez y a seguir.

Girando en una bifurcación a la izquierda pasamos por Portela Alta desde donde quedaban escasos 4 kilometros para llegar a Odeleite. Era una sensación preciosa caminar por ese tramo donde se alcanzan las mayores cotas de altitud y poder contemplar a tu derecha el embalse del Beliche mientras que a la izquierda aparece majestuoso el embalse del Odeleite. Si a esto le sumamos la llovizna en nuestras caras, las nubes cubriendo el cielo, la silueta del Guadiana al fondo y el horizonte al sur donde se vislumbraba el color plata del mar podía decirse que más que andar, nadábamos.

SAMSUNGSiendo el mediodía llegamos al puente elevado que atraviesa la autovía y entonces el jefe cambió los planes iniciales. Abandonamos la idea de bajar a Odeleite y optamos por avanzar directamente hasta Azinhal por la antigua carretera. De esta forma toda la travesía se habría hecho por asfalto y eso lo recordaríamos siempre. Así que a buen ritmo caminamos dirección Azinhal parando en un merendero a 2 kilómetros de dicha localidad.
Nos dimos cuenta que caminar sobre asfalto tiene también sus peculiaridades, la planta de los pies se recalientan sobremanera y menos mal que ese día las temperaturas eran bajas, la posibilidad de ampollas aumenta.SAMSUNG

A buen ritmo llegamos a Azinhal y por su misma carretera afrontamos los últimos 3 kilómetros hasta Junqueira. Siendo las 1 y cuarto de la tarde llegamos al coche. Fotografiamos nuestros pies, estiramos, montamos y antes de las dos de la tarde estábamos en Isla Cristina para sorpresa de nuestras mujeres y alegría nuestra.
En definitiva, 35 kilómetros a una velocidad media de 10 minutos y 20 segundos y sólo 4 microparadas.

Y esa fue nuestra Vuelta al Beliche por carretera. Vamos a ver qué locura se nos ocurre la próxima vez.

Aquí os dejo el enlace al endomondo del jefe que por lo menos estuvo operativo en el segundo tramo de la caminata.

http://www.endomondo.com/workouts/250808080?country=es&lang=en&measure=metric&o=course&fb_source=708

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