22-S.Un domingo de campo en un día perfecto de playa

Foto de salida del grupo del 22 de septiembre desde el puesto forestal de la Casa del Guarda
Foto de salida del grupo del 22 de septiembre desde el puesto forestal de la Casa del Guarda
Dos nuevas plomilleras; Paqui y Ana.
Dos nuevas plomilleras; Paqui y Ana.

Íbamos a realizar la última ruta vespertina el último fin de semana del verano pero la coincidencia del cumpleaños de la hija del jefe trasladó la caminata al día siguiente por la mañana.

Quedamos esta vez en el bar balandro de nuestro amigo Carrasco donde se produce el primer momento mágico de la caminata que es saber quién aparecerá esta vez. Ya sabéis que nuestras quedadas son como una especie de “cita a ciegas” lo que siempre provoca gratas sorpresas y está vez las hubo por partida triple. Ana y Paqui, fueron esta vez las nuevas caras de nuestra familia, puntuales llegaron y empezaron su desayuno. También reapareció Alfonso Neto después de unos meses de trabajo en la hostelería y su reciente periplo por el Camino de Santiago. También vino Emi con Manuel, su plomillito. Emi no haría la caminata al estar de baja por gestación aunque se brindó para prepararnos el pitisco del final de ruta.
La gran alegría fue ver reaparecer a Antonio Mirabent “el trainer” acompañado de Mari Carmen. Antonio es uno de los pioneros de los del Plomillazo, un máquina que tuvo que suspender sus caminatas al reincorporase a la vida laboral hace cinco meses. Esta vez encontró un hueco para volver a compartir pisadas con nosotros. Cuando el trainer va delante la cosa cambia mucho.
Completaron el grupo José Manuel “el negro”, Agustín y el cuarteto formado por Pedro Garcés, Angu, Pedro Rodriguez y Mari Carmen Pinell quienes llegaron en su coche justo antes de las 10. En definitiva, un grupo magnífico de mejores personas todavía. A las 10 de la mañana partimos hacia Portugal.

Salida desde la Casa del Guarda.

Como siempre hay que hacer algo original esta vez no partimos desde un pueblo o aldea sino que nos trasladamos la Casa del Guarda, el puesto forestal del bosque de la Terras de Ordem,  para empezar y terminar allí la caminata en su merendero. Además era el punto más alto de la ruta.
Aparcamos los coches, foto de salida, activamos los GPS (el endomondo del jefe falló) y arrancamos a andar entre pinos y abetos en dirección a Odeleite. Con una rama arqueada de un pino la novata Ana María Valdés se hizo su bastón al que calificó de “ecológico”. Caminamos un kilometro por el PR5 hasta que al llegar a la charca lo abandonamos para cojer el sendero superior que nos lleva por las cotas más altas de los montes de Odeleite. Las vistas desde allí son impresionantes.

Vistas de Odeleite desde los montes.
Vistas de Odeleite desde los montes.

Ya, a esa hora de la mañana (poco más de las once) íbamos notando de que el día estaba más que soleado. Las cuestecitas nos sacaron los colores de la cara, como siempre paramos para reagruparnos ya que hay quienes van más lentos sacando fotos, disfrutando del paisaje o simplemente es su ritmo.

Tras llegar a la cota más alta ahora tocaba descender hasta el camino que junto al rio Odeleite nos llevaba a la localidad del mismo nombre. Es una bajada de más de 100 metros por la escarpada ladera de una montaña. El desnivel es fuerte en algunos tramos y peligroso por la gravilla suelta, pero nunca nadie ha tenido problemas, con un poco de precaución basta.

Una vez abajo empezamos a caminar junto a huertos que nos ofrecían sus majares a la altura de la mano. No pasaron desapercibidos los olivos con aceitunas como manzana, las granadas, las uvas y unos pimientos rojos que botaban en unos bancales frente a la perrera de los que dio cumplida cuenta Jose Manuél.
Una vez que los integrantes del “Economato social del Plomillazo” terminaron con el verdeo de la aceituna y la recolección de frutas y verduras el grupo de reencontró en la bomba de agua a la entrada de Odeleite para iniciar la dura subida de este pueblo por su empinadas callejuelas y avenidas. Habíamos quedado en el restaurante Belavista donde debíamos encontrarnos con Emi y su plomillito .

Y así pasó. Atravesando un tramo de autovía entramos en el restaurante donde Emi nos esperaba. Allí tomamos unas Sagres y unos refrescos acompañados de unos quesitos frescos que vinieron de maravilla. Tras un rato de descanso y tertulia nos volvimos a levantar para seguir nuestra caminata. Como Paqui, que se estrenaba ese día, se sentía muy agobiada por el calor decidió quedarse con Emi y volver a la Casa del Guarda por la carretera abreviando camino y esfuerzos. Sabia decisión porque quedaba el tramo más largo y duro.

Camino a Montinho

Es norma en las caminatas de “los del plomillazo” el estrenar tramos nuevos en cada caminata, en esta ocasión era la llegada a Montinho desde Odeleite. Nunca lo habíamos hecho. Dicho trayecto comienza por dos kilometros de carretera junto al embalse del mismo nombre, tras una bajada al nivel del embalse se comienza una continua subida por asfalto hasta que a mano izquierda aparece un sendero que nos conduce a Montinho.

Parada en Montinho. Todos en el poyete cojiendo sombra antes de meter nuestras cabezas en la fuente del pueblo.
Parada en Montinho. Todos en el poyete cogiendo sombra antes de meter nuestras cabezas en la fuente del pueblo.

El sol apretaba de lo lindo y la subida no era poca cosa, parábamos en cualquier sombra para beber agua y mojarnos la cabeza. En una de esas paradas a Mari Carmen le dio un pequeño bajón tras el esfuerzo de una rampa. Tras refrescarse la nuca y coger aire, la mujer del trainer continuó la ruta sin mayores problemas.

Tras superar la última rampa, entre huertecitos alcanzamos la primera calle asfaltada de Montinho, como locos buscamos un trozo de sombra donde huir del sol. Junto a la fuente del pueblo nos refrescamos las cabezas mientras descansábamos y cogíamos aliento para el último tramo de la caminata. Ya sólo quedaban 4 kilómetros.

Travesía de los campos secos y última carretera

Repuestos y con ganas de terminar salimos de Montinho dirección noreste por una vereda. Se inició de esta forma un trayecto de suaves pendientes arriba y abajo por unos campos yermos con nada de sombra. Las ráfagas de aire eran bencidas o maldecidas en función de su temperatura. De repente nos sacudían bofetadas de calor y de pronto venían rafaguitas de aire fresco que nos aliviaba el camino. Así transitamos unos dos kilómetros y medio hasta que enlazamos con la carretera de Furnazinhas-Tenencia que es la que no conducía a la Casa del Guarda. Solo quedaba kilómetro y medio para acabar con la ruta.
Ya más contentos nos hicimos las últimas fotos y fuimos relajando los cuerpos preparándolos para el pitisco. Tras 4 horas de caminata y unos 14 kilómetros realizados nos reencontramos con Emi, Paqui y el pequeño Manuel en el merendero de la casa del Guarda. Todo estaba preparado, salieron las tortillas, las empanadas, las sardinillas en tomate, las ensaladilla, las patatas fritas, las pimentadas, el queso y los bocatas de los que dimos cuenta. Por su parte, las mojamas fueron el plato preferido de unas cuantas avispas que se nos unieron a la fiesta. Todo perfecto como siempre. Todos a los coches, despedida y cierre. Hicimos el camino de regreso escuchando las últimas vueltas de Fernando Alonso.

¡¡Que más se puede pedir!!

Perfil y recorrido de la ruta.
Perfil y recorrido de la ruta.

En estos enlaces podéis ver algunas fotos más.

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.660022800682223&type=1

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.659989540685549&type=1

Tambíen podeis ver en el grupo de los del plomillazo los álbunes de Antonio Mirabent y Ana María Valdes.

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