14-S. “La ruta de los cortafuegos”.

Auxi remata la cuesta de Gildo.
Auxi remata la cuesta de Gildo.

Animada por los mensajes de apoyo de l@s plomiller@s en el facebook, Auxi se decidió a afrontar su miedo al cortafuegos del Gildo.

El jefe diseñó para la ocasión una ruta sencilla de sólo 16 kilómetros, con un cómodo inicio por carretera y un solo cortafuegos asequible pero cambió los planes; 19 kilómetros, inicio campo a través y tres cortafuegos. Auxi necesitaba purgar sus miedos y creemos que los enterró bien.

Solo cuatro plomilleros en esta ocasión (la lluvia de la mañana cortó bastante) nos trasladamos hasta Odeleite para trazar otra original caminata. Siendo las 6 de la tarde salimos por la carretera del pantano en dirección a Montinho hasta que encontramos el sendero que tira hacia el norte en dirección a la Casa del Guarda.

Cuando no se lleva ni 300 metros por esta senda aparece ante nosotros un túnel que solo hemos atravesado una vez con dolorosos recuerdos. Se trata del paso subterráneo de la autovía que conduce a la “montaña de los pinchos”, una ladera de gran pendiente, sin camino alguno, infestada de pinos sin podar y matorrales salvajes que hacen prácticamente imposible su tránsito. Los del Plomillazo ya la catamos el pasado año por estas misma fechas y fue todo un suplicio pero como nos gusta la aventura quisimos volver a probar la experiencia.

Aqui se acaba el camino antes de subir entre los pinchos.
Aqui se acaba el camino antes de subir entre los pinchos.
Caminando entre matorrales y pinos salvaje.
Caminando entre matorrales y pinos salvaje.

“El jefe” había vislumbrado por Google Earth una especie de camino más despejado para subir esa cuesta, había que avanzar hacía la derecha para luego enderezar el rumbo hacia la izquierda,  Paco Botello hizo las veces de explorador y halló una especie de paso por cual avanzar. Se trataba del cauce de una especie de arroyo donde la pizarra tenía forma de escaleras. A partir de ahí vino una dura subida entre matorrales y pinos sin desbrozar tras que llegaba una rampa por un senderito estrecho pero limpio que nos llevaba hasta la cumbre. Con la calor lo subimos y llegamos a lo alto desde donde divisamos la carretera que buscábamos.
Tras reponer aire y líquidos pisamos el asfalto  y lo transitamos unos 200 metros para girar a la derecha y volver a caminar por pistas forestales.
Ese camino inédito nos llevaría hasta el tramo del PR4 que transita por el bosque de las “Terras de Ordem” pasando por su lago (ahora una simple charca) y conduciéndonos al reto de la jornada, el cortafuegos del Gildo.

Se llama “cortafuegos del Gildo” porque la primera vez que lo subimos nos acompañó Gildo López Soler que a sus 73 años se lo subió corriendo mientras que el resto íbamos con la lengua fuera. Pues bien, llegamos al susodicho cortafuegos y Auxi lo miró dándose cuenta de que no era tan fiero como se pintaba. Poco a poco, paso a paso, lo subimos y seguimos nuestra marcha por un sinuoso camino flanqueado por la derecha por los árboles del bosque y a nuestra izquierda por un precipicio desde el que se divisaba todo el valle del Odeleite.

Descendiendo el cortafuegos más duro del entorno.
Descendiendo el cortafuegos más duro del entorno.

Como el anterior cortafuegos nos había parecido poco decidimos probar con  otro más exigente pero en modalidad de descenso así que nos desviamos de nuestra ruta en su búsqueda. Aunque su acceso no es fácil de ver, lo encontramos y empezamos a bajar ese camino con total precaución debido a la fuerte inclinación del mismo y la gravilla suelta del piso. Ya nadie pone cara de susto, sabemos que todo se puede hacer si se tiene paciencia y cuidado.

Una vez abajo nos dirigimos a Carvao (nombre que recibe el paso asfaltado entre la ribera sur y norte del rio Odeleite) y allí paramos un momento para comer algo de nuestras provisiones.

Ya habíamos dejado atrás el tercio más duro de la ruta, el resto se trataba de una larga caminata de 5 kilómetros hasta Foz  y otros 6 más de regreso a Odeleite. Así que tras un breve descanso continuamos a todo ritmo por la larga y tediosa ribera norte del rio mientras nos anochecía buscando el restaurante de Foz donde tomamos nuestras coca colas y Sagres.
Más adelante y con los pies ya doloridos avanzamos hasta Odeleite por la ribera sur del río parando para descansar en el molino fluvial de Pernadas.

Fotito de grupo en el molino fluvial de Pernadas. Ya se notan las caritas de cansancio.
Fotito de grupo en el molino fluvial de Pernadas. Ya se notan las caritas de cansancio.

Siendo las 11 de la noche más o menos llegamos a Odeleite para enfrentarnos con el último reto que supone atravesar dicha localidad que se extiende por una inclinada ladera. Llegamos a nuestros coches, entramos en la Perola de Rossio, pedimos nuestras cervezas y brindamos por una ruta más terminada con éxito y la superación de todos los miedos de Auxi. Un poquito de charla y a casita donde la ducha y el catre nos esperaban.

Llegamos a Isla Cristina pasada la medianoche. Ya está prevista la siguiente, os esperamos.

Recorrido y perfil de la ruta de los pinchos.
Recorrido y perfil de la ruta de los pinchos.

En estos enlaces podéis ver los reportajes fotográficos de Paco Botello y Antonio Cárdenas.

https://www.facebook.com/paco.botello.3/media_set?set=a.526025450807710.1073741848.100002007785719&type=1

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.657128830971620&type=1

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